La Sociedad Divertida

La felicidad verdadera no radica en la risa. A pesar de que vivimos en una cultura “light” (superficial) y una de las características de esta es la “sociedad divertida”, muy a menudo el rostro del hombre contemporáneo resulta ser un indicador de su estado interior. Cuántos hay que ríen y emanan raudales de jovialidad en público, pero que en privado son unos desventurados y miserables. Incluso tienen miedo de estar solos. Por otra parte, hay cientos de personas con un aspecto grave y serio, cuyos corazones están llenos de sólida paz. Hoy por hoy, las sonrisas que se nos ofrecen tienen poco valor, todas llevan un sesgo de pena, como lo dice Gilles Lipovetsky en su libro “La era del vacío”: la pena por envejecer, la nostalgia de la juventud, la conciencia de la inminencia del fin. “Un hombre puede reír continuamente y en el fondo ser un desdichado”. La palabra de Dios nos enseña que “aun en la risa tendrá dolor el corazón” (Pr. 14:13)

 

Christian Casanova del Solar

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