La Excepcional Conquista

Amigos les tengo noticias, buenas noticias, de hecho las  mejores  noticias  que  jamás  este  mundo  haya escuchado. Provienen de un cementerio en Jerusalén… ¡Sí, me escuchó bien!, buenas noticias que vienen de un cementerio en Jerusalén, estas son las noticias: “¡Él no está aquí, él ha resucitado!”. Así que quiero compartir con ustedes el mensaje titulado: “La excepcional conquista”.
Les cuento que una vez una profesora dio la siguiente asignación a sus estudiantes: debían escribir una composición acerca del hombre más importante que vive hoy. Uno de ellos escribió de Jesucristo y la profesora le dijo: “Esta es una maravillosa composición, pero me malentendiste, yo dije ‘el hombre viviente más importante’”. Y el estudiante correctamente le contestó: “Señorita, él está vivo”. Es cierto querido amigo, Jesucristo está vivo. Otros mueren y permanecen muertos, Jesucristo murió y resucitó. Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (He. 13:8). Él se presentó resucitado delante de Juan el apóstol y le dijo, yo soy “el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén” (Ap. 1:18).
Estaba leyendo acerca de Harry Houdini. Harry Houdini era un artista del escape, él murió el 29 de noviembre de 1936 en Detroit, Michigan, Estados Unidos. El hombre era un genio, él podía fugarse de cualquier cosa y de cualquier parte. Decían que él tenía la flexibilidad de una anguila y más vidas que las que tiene un gato. Trataron toda clase de formas de encerrar a Harry Houdini; a veces la gente lo ponía en un ataúd y lo enterraban… y él, él salía. En otras ocasiones lo encerraban en enormes calderas, y él, pues se escapaba. También la gente lo cosía en bolsas de lona y lo lanzaban a un río, y él se libraba. Lo sellaban en recipientes metálicos de leche, soldaban la tapa y aun así, de algún modo se escapaba. Una vez lo pusieron en una prisión federal de Washington en máxima seguridad; él estuvo ahí menos de media hora y se fugó, y mientras lo hacía, movió a la mayoría de los presos de una celda a otra. Harry Houdini era un individuo increíble. Su biógrafo dijo: “Él podía escaparse de cualquier cosa, excepto de su memoria”. Sin embargo, llegó el día cuando Harry Houdini murió, y amigo, él no pudo escapar. Allí no hubo truco, habilidad o flexibilidad, Harry Houdini murió.
Pero amigo, deseo contarle que hubo otro que murió, su nombre es Jesús, y él sí llevó a cabo el gran escape, porque Jesús salió de la tumba resucitado. ¡La tumba no lo pudo detener, la muerte no se lo pudo tragar y el infierno no lo pudo atar! ¡Gloria a Dios!
Hoy quiero que estudiemos cinco hechos que son verdaderos porque él resucitó. Por favor busque en su Biblia el libro de los Hechos de los apóstoles capítulo 4, comenzaremos a leer en el versículo 1. Dice así la palabra de Dios: “Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos” (vv. 1-2).

Persecución continua

Cuál es el primer hecho real debido a que él vive. El primer hecho es este: su persecución continúa. Sí, me escuchó bien, ¡su persecución continúa! ¿Sabía usted que porque Jesucristo está vivo aún sigue siendo perseguido? Vemos en el libro de los Hechos cuando esta gente, esta gente resentida porque se proclamaba que Jesucristo había resucitado de entre los muertos, actuaron hasta de una manera violenta. Se dará cuenta que los apóstoles, quienes eran perseguidos en un sentido real, esta gente estaba en realidad persiguiendo a Jesucristo. Era al Señor Jesús a quien estaban persiguiendo. La razón por la que los apóstoles eran perseguidos fue por haber realizado un milagro a un hombre paralítico de nacimiento, a quien llevaban todos los días y lo ponían junto a la puerta llamada “la Hermosa”. Cuando el paralítico vio a Pedro y a Juan, les pidió una limosna. Pedro mirándolo fijamente le dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Esto ocasionó todo un escándalo en la ciudad porque todos los que estaban en el templo vieron al hombre que entró con ellos brincando y alabando a Dios.
Sin embargo, mire muy cuidadosamente el capítulo 3 versículo 12 y verá que Pedro rehusó atribuirse crédito por el milagro. La Biblia dice lo siguiente: “Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este?”. Continuemos leyendo en el capítulo 4 versículo 10: “Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano”. ¿Lo ha entendido? Un milagro se había realizado y a los distinguidos religiosos no les agradó esto, pues la gente comenzaba a seguir al Señor Jesús. Estos religiosos pensaban que se habían deshecho de Jesús, pero ahora tenían a un hombre resucitado y Pedro dijo: “Miren… nosotros no lo hicimos, Jesús lo hizo, Jesús lo hizo”. Y cuando ellos perseguían a estos apóstoles ¿a quién estaban persiguiendo?, a Jesús. Porque los apóstoles eran solo las manos y los pies del Señor Jesús. Ahora él tiene un nuevo cuerpo, su nuevo cuerpo se llama la Iglesia, él aún vive.
Recuerda usted cuando el apóstol Pablo iba por el camino hacia Damasco. Jesús se le apareció y Saulo (Pablo) preguntó: “¿Quién eres, Señor?” Y le respondió: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hch. 9:5). Pablo pudo haberle dicho, “bien, quienquiera que sea usted, yo no lo estoy persiguiendo a usted, persigo a estos apóstoles, solo persigo a estos cristianos”. Mas es tan obvio que no podemos pasarlo por alto, cuando usted persigue a la Iglesia, usted persigue a Jesús. Pero Jesús no está muerto, él está vivo, usted no puede perseguir a un hombre muerto y porque él vive su persecución continúa.
Esto es algo interesante ¿por qué persiguieron a Jesús? ¿Por qué persiguieron a los apóstoles? Amigo, ¿por qué lo perseguirán a usted? ¿Por qué no nos quieren? ¿Por qué el mundo no ama al Señor Jesús? Usted pensaría que al mundo le agradaría escuchar un mensaje como este ¿no es cierto? Usted pensaría que esa gente amaría al Señor Jesús, pero no es así, ¿por qué?
Permítame decirle algo, el mundo sí ama al niñito Jesús. Nadie tiene ningún problema con el niño Jesús, nadie persigue a Jesús porque él nació de una virgen en Belén. No lo persiguen a causa de sus enseñanzas, no persiguen a Jesús porque él sanó a los enfermos y alimentó a las multitudes. De hecho, al mundo le gusta ese mensaje, este es un buen mensaje para el mundo ¿se ha dado cuenta? En Navidad los comerciantes, quienes ni siquiera creen en Jesús, a ellos les fascina poner los villancicos y decorar sus almacenes para poder vender más la mercadería de Navidad, eso por supuesto no les molesta.
¿Cuál es el Jesús al que el mundo no quiere? Escúcheme bien, es el Jesús que vino a “destruir las obras del diablo”, este es el Jesús al cual persiguen. Al Jesús quien está en contra de la violación, del asesinato, la codicia, la mentira, la lujuria, el orgullo, la sodomía, el racismo, este es el Jesús al cual el mundo no puede tolerar; es el Jesús que dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
Anótelo por favor, simple y claro, cuando usted ama a este Jesús, cuando defiende a este Jesús, como los apóstoles lo hicieron aquí en el capítulo 4 del libro de los Hechos, este mundo va a caer sobre usted como un martillo y toda la artillería del infierno va a apuntar hacia usted, tal como fue apuntada hacia el Señor Jesucristo. Y si usted no sufre ninguna persecución, no presuma de ello, porque la Biblia dice: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (1Ti. 3:12). No piense que el mundo se ha hecho más eclesiástico si no hay persecución, es únicamente porque la Iglesia se ha hecho más mundana.
Cuando comience a permitir que el Cristo viviente viva en usted, se dará cuenta que el primer hecho de la resurrección es que su persecución continúa.

Predicación que convence

El segundo hecho real debido a que él vive es que su predicación convence. Por favor miremos el versículo 4: “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil”.
Bien, qué sucedió, ¿cómo fue posible que estos hombres, pescadores, sin educación, incultos, fuesen capaces de ponerse de pie, predicar y 5.000 personas vinieron a Cristo? Les diré por qué: porque él vive. Y ellos no estaban dependiendo de su habilidad de oratoria, de su poder de lógica o de su carisma para atraer a estos hombres a Cristo: había un Cristo viviente dentro de ellos.
Lo he dicho antes y lo diré nuevamente, cualquier cosa que yo le pueda persuadir a hacer, otro le puede disuadir a que no lo haga. No predicamos hoy los hechos de un Cristo muerto de la historia, sino más bien le presentamos a un Cristo vivo. No estoy dependiendo de que se convenza para que crea en Jesucristo. Si once amigos de Tomás no pudieron convencerlo de la resurrección, si once apóstoles quienes habían visto con sus propios ojos, no convencieron a Tomás… yo no seré capaz de convencerlo a usted. ¿Sabe qué es lo que convenció a Tomás? Él tuvo un encuentro personal con el Señor viviente, y cuando tuvo un encuentro con el Cristo viviente él se convenció y dijo postrado ante sus pies “¡Señor mío, y Dios mío!” (Jn. 20:28).
¿Sabe lo que usted necesita hoy? Un encuentro con Jesucristo, no con la Iglesia, no con Christian Casanova, no con una religión, no con otra persona, ¡usted necesita conocer al Cristo vivo! Esta gente de la Iglesia primitiva tuvo contacto con el Cristo vivo y por medio del Espíritu Santo fueron totalmente convencidos.
Si alguna vez yo tuviera el privilegio de ir a Moscú seguramente visitaría la tumba de Vladimir Lenin, el gran líder de la Revolución Rusa. Yo he leído bastante acerca de él. Ahora bien, a Lenin lo colocaron en un sarcófago de cristal. En esa caja de cristal él está magníficamente embalsamado con su cara pálida y su barbilla perfectamente recortada. Hay un soldado aquí y otro soldado allá y otro más allá y otro por acá. Ellos “cuidan” el cuerpo de Lenin. Y sobre esa tumba una inscripción con el siguiente mensaje: “Él ––se refiere a Lenin por supuesto–– fue el líder más grande de todas las masas, de todos los países, de todos los tiempos, él fue el señor de la nueva humanidad, él fue el salvador del mundo”. Y ahí yace bien muerto ¿qué le parece? “Fue” el salvador del mundo, “fue” el señor de la humanidad. Todo está en tiempo pasado, él “fue”, él “fue”, él “fue”. Jesús dijo “Yo soy. Yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Yo soy el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos”.
Amigo, quiero decirle que esto cambia todo por completo. Esto significa que Cristo resucitó, Cristo resucitó, Cristo verdaderamente resucitó. Es un encuentro con el Cristo vivo lo que convence a la gente. Esta es la razón por la que no tengo que depender de mi habilidad como predicador para que usted crea; mi habilidad, mi trabajo, mi responsabilidad, es tan solo traerle a un encuentro con Jesucristo, mi trabajo es presentarle al Cristo vivo.
¿Qué sucede cuando sabemos que él está vivo? Bien, su persecución continúa, su predicación convence, su poder confronta, su presencia coacciona, y por último, su pueblo confiesa.

Su pueblo confiesa

Leamos por favor desde el versículo 14 en adelante:
Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí [estos eran los líderes religiosos de entonces], diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. [Ahora ponga atención a lo siguiente] Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; [pasemos al versículo 20, esta es la clave] porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (vv. 14-20).
Los amenazaron y les dijeron: “no pueden predicar a un Señor resucitado, no queremos que enseñen este mensaje, no queremos que este mensaje se sepa”. ¿Por qué no querían que este mensaje se supiera? Por el poder que tiene este mensaje.
Recuerdo algo interesante, un demonio le dijo a otro demonio: “Si esos teólogos liberales algún día dejan salir a Jesús de la tumba, que el infierno nos ayude. Todo el cielo se desatará”. Y es verdad, estos gobernantes religiosos sabían que todo el cielo estaba a punto de desatarse.
Les dijeron “no pueden predicar este mensaje nunca más”; fue como decirle al Sol que no brillara el ordenarles a estos hombres que no predicaran a un Cristo resucitado ¿por qué? Porque ellos lo habían visto, ¡lo habían visto! Usted no podía callarlos, porque él vive su pueblo confiesa. Todo el que sabe que Cristo está vivo, no puede, ni debe guardar silencio.
Algunos de ustedes no testifican, algunos no testifican del todo, ¿desea que le diga por qué usted no testifica? Está aquí mismo en el versículo 20, ellos contestaron: “Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. ¿Sabe usted lo que hace un testigo? Un testigo cuenta lo que ha visto y oído. ¿Sabe por qué algunos de ustedes no testifican? Porque no han visto u oído nada, ¡ustedes no han visto u oído nada! Una persona quien ha visto u oído que Jesucristo está vivo, no puede quedarse callada, su pueblo confiesa. Si usted no comparte a Jesucristo, si no le está hablando a la gente de Jesucristo, muy francamente pienso que no entiende que él está vivo.
Piense en lo que hizo la Iglesia en sus inicios, ellos no tenían imprenta, no tenían autobuses, no tenían radio ni televisión, no tenían sistemas de sonido ni tampoco internet, no tenían Biblias y no tenían páginas web, no tenían edificios para sus congregaciones como hoy y aun así dieron vuelta este mundo para Jesucristo. Cuando los cristianos se desplazaban a otras ciudades la gente de allí decía: “Estos que han revolucionado el mundo entero también han venido acá” (Hch. 17:6).
Amigos, ellos hicieron tanto con tan poco, nosotros en cambio hacemos tan poco teniendo tanto. ¡Él está vivo!, ¡su pueblo confiesa!, ¡su persecución continúa!, ¡su predicación convence! No crea que cuando usted predica o testifica todo depende de usted. Lo único que usted hace es traerlos a un encuentro con el Cristo vivo. Es Jesús quien convence. Su poder confronta, su poder es real en el mundo de hoy. Su presencia coacciona. Su pueblo confiesa.
Permítame decirle lo que es el cristianismo del Nuevo Testamento: es sobrenatural. No se lo puede explicar, pero tampoco se lo puede negar. No se intimida por nada y no debe ignorarse porque Cristo en realidad vive.
Cuando el apóstol Pablo iba a la comunidad cristiana de Corinto él les decía: “Yo no vengo a ustedes en mi propia educación, yo vengo a ustedes en la demostración del Espíritu del Dios viviente”. Y cuando ustedes se encuentren con el Dios viviente, ustedes sabrán que él no es alguien imaginario. En otras palabras él no es un gran psicólogo ni un gran psiquiatra, ni un gran gurú ni un Mohamed; ustedes sabrán que él es el principio y el fin, sabrán que él rompió las cadenas que oprimen a los hombres; ustedes van a saber que él es el Dios viviente.
¿Cuál es la prueba, la evidencia de que Jesús es quien dijo ser? La prueba no es que los ciegos vieron, no es que los sordos oyeron, no es que los paralíticos caminaron, no es que los muertos resucitaron. Esas fueron señales preliminares. Sí, es verdad que abrió los ojos de los ciegos. Sí, es verdad que los sordos oyeron. Sí, es verdad que los paralíticos caminaron, que los leprosos fueron limpiados, y que los muertos se levantaron. Sí, es verdad que él alimentó a las multitudes. Pero al final de todo, ¡él murió!, lo pusieron en una cruz y lo crucificaron y luego lo metieron en una tumba. ¡Pero la prueba! ¡Pero la prueba! ¡Pero la prueba!, es que la tumba no lo pudo detener, la muerte no se lo pudo tragar, las puertas del infierno no lo pudieron atar. Él bajó a las profundidades y tomó las llaves de la muerte y del infierno ¡y se levantó de entre los muertos! Lao-Tsé no se levantó, Confucio no se levantó, Buda no se levantó, Mahoma no se levantó, el profeta Smith de los mormones no se levantó, el profeta Charles Taze Russell de los testigos de Jehová no se levantó, ninguno de los papas de Roma se ha levantado. ¡Solo Cristo se levantó de entre los muertos! ¡Alabado sea Jesucristo!
Él se levantó y se presentó delante de sus discípulos y les dijo: “Mírenme, yo soy, miren mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved, acerquen sus manos y métanla en mi costado” y como estaban maravillados les preguntó: “¿Tenéis aquí algo de comer?”. Entonces comió parte de un pez asado y un panal de miel. Amigo, él no es un fantasma ni un personaje imaginario, él es el Dios vivo que vive por los siglos de los siglos. La evidencia, la demostración no son sus milagros, no es la cruz, la evidencia es que la tumba está vacía.

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Ingeniero civil, filósofo, teólogo y pastor protestante.
Líder fundador de las Iglesias del Espíritu Santo en el Cono Sur.

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